viernes, 7 de enero de 2011

Aunque ande en calle de sombra de muerte, no temeré, porque TÚ estarás conmigo.

Amanecía, bruma, humedad, extraña niebla en enero...

El sol brillante hasta lastimar la vista. El silencio, como ascendiente de alma... Llegaban los ángeles en rescate pero quedaba poco por rejuntar... el vacío habiendo devorado todo cuál bestia hambrienta dejaba escasez y mutismo.

Y allí frente a la tumba del pasado, coros de belleza, asomando a mis oídos ensordecidos de desazón...

Quizás frente a Dios. Quizás frente al fin, quizás frente al principio.

Quizás vivo... quizás muerto...

La imagen agonizante de mi madre. La imagen desmoronante de lo que fue.

Que siembra estan dejando mis manos cansadas... que cosechará mi hijo de esta lucha diaria encarnizada por transformar la rutina y la mediocridad en una vida.

Quedarán al menos algunas palabras para el mundo cuando ya merezca un descanso...

Dijo un viejo en un film... entramos en la edad en que la vida comienza a quitarnos mas de lo que nos da...

He vivido con gran intensidad casi todo lo que he vivido... no puedo quejarme...
Sólo tengo una demanda que hacer a mis pasos... el haber aprendido tan temprano que el amor eterno de los amantes era solo una hermosa ficción de imaginadores como yo...

Hay una paz, un sosiego, una calma en este tiempo... a veces es posible que me pregunte si aún estoy respirando...

Las tormentas han quedado atrás, las pasiones se ven distantes e incomprensibles... el amor a una mujer como algo raro y confieso con preocupación que hasta avergonzante... el amor a Dios, a mi hijo, a la familia, y a los amigos... como el verdadero Amor...

Mi madre, fuente de grandes conflictos, se ha ido hace cinco meses y dos días, y me queda el tiempo suficiente para hacer las grandes cosas planeadas, muchas de las cuales no he logrado por andar girando detrás de trivialidades y supervivencia...

Perfectamente dispuesto a no dejarme atrapar por las urgencias y centrarme en lo importante... sólo aguardo que tras cuarenta y dos años de pasos y tantos sacrificios... me quede algo de espíritu, algo de ingenuidad, algo de ilusión y me ilumine mi Señor para cumplir con lo que he venido a hacer a este mundo y me ofrezca la lucidez para reconocer si esos proyectos aún inconclusos que deseo realizar tienen algo que ver con el propósito por el cuál Él me ha dado esta vida.

Agradecido por la paz, un tanto triste por el silencio, cuanto entusiasmo me ha de quedar... es lo que empiezo a escudriñar y ya el tiempo dirá la medida.

Finalmente siempre lo se y vivo de esta manera, en la confianza ciega sobre lo que sea que siga en este camino con la certidumbre de su compañía.

"El Señor es mi Pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma; me guiará por sendas
de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo;
tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezas mesa delante de mí en presencia
de mis angustiadores; unges mi cabeza con
aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me
seguirán todos los días de mi vida, y en la
casa del Señor moraré por largos días."

SALMO 23

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